55 A todos los
sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y
comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
2 ¿Por qué gastáis el dinero
en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y
comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.
3 Inclinad vuestro oído, y
venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las
misericordias firmes a David.
4 He aquí que yo lo di por
testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.
5 He aquí, llamarás a gente
que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de
Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.
6 Buscad a Jehová mientras
puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
7 Deje el impío su camino, y
el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él
misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.
8 Porque mis pensamientos no
son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
9 Como son más altos los
cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis
pensamientos más que vuestros pensamientos.
10 Porque como desciende de
los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y
la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
11 así será mi palabra que
sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será
prosperada en aquello para que la envié.
12 Porque con alegría
saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán
canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de
aplauso.
13 En lugar de la zarza
crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por
nombre, por señal eterna que nunca será raída.